28 Jul 2020

A Paseo

Eusebio Villanueva, concejal PSOE Ayuntamiento de Almería. 

En los años 70 del pasado siglo, prácticamente anteayer, el Paseo era una calle con circulación en los dos sentidos y aparcamiento a cada lado aunque pueda parecer increíble; ya se imaginarán que recorrerlo en coche era toda una aventura y se empleaba un buen rato. En la Feria se colocaba la traca y la gente iba corriendo calle arriba para acabar dándose un baño en la fuente que había en Puerta Purchena. Ya en esa época los árboles se podaban como ahora, con esa horrorosa forma de gorro de cosaco, de soldados en formación flanqueando ambas aceras.

En los últimos años nuestros gobernantes han tenido la feliz idea de proporcionarle la tan necesaria sombra a nuestra calle principal. Para tal fin, año tras año, se colocan unos pesados cajones de hormigón en el borde de las aceras sobre los que se levantan unos pilares metálicos que sobrepasan las copas de los árboles y que se enlazan en la parte superior con otra pieza ligeramente arqueada. Sobre estos pórticos, colocados cada pocos metros, se tensan unas ligeras lonas que acaban dando una sombra tenue que aprovechan, principalmente, los coches que circulan por la calzada. Y esta magnífica obra de ingeniería, con ligero sabor marinero, se alquila todos los años y nos cuesta la irrisoria cantidad de 100.000 euros.

¿Es qué no hay nadie con dos dedos de frente al mando del ayuntamiento? ¿No sería más fácil, y más barato, dejar crecer las copas de los árboles hacia el centro de la calle y producir una sombra natural, que además haría descender varios grados la temperatura ambiente? Esto me recuerda al concurso que sacó la NASA para diseñar un aparato que fuera capaz de escribir en ausencia de gravedad, hasta que llegaron los rusos y dijeron que tenían la solución: usar un lápiz, el de toda la vida.

Pues este año llevan más de un mes para montar los tolditos, y para animar más la cosa a nivel de suelo, han colocado unas barreras de plástico en el centro de la calle, han pintado de colorines la parte izquierda y han dejado un único carril de bajada por la derecha, consiguiendo que los tapones de circulación lleguen hasta la residencia Ballesol.

Se viene hablando de peatonalizar el Paseo desde hace tiempo. Creo que es una medida oportuna y necesaria, pero tiene que hacerse con cabeza y tras un profundo estudio de la movilidad de todo tipo, peatonal, rodada…etc.

Almería es una ciudad con una circulación complicada. El centro histórico tiene una trama enrevesada, herencia de la ciudad musulmana, que convierte en una odisea circular por su interior. No es extraño encontrarse algún extranjero parado en una esquina y llorando sobre el volante, porque ha dado cuatro vueltas por el centro y no encuentra la salida.

El Paseo es una calle arterial que recibe gran cantidad de tráfico, tanto de la zona del casco histórico como de la parte de Pablo Iglesias o de la zona de levante de la ciudad, Rambla Obispo Orberá y calle Granada. Es un paso obligado de muchas partes de la ciudad. Para hacer el Paseo peatonal es necesario antes desviar el tráfico hacia otras calles, quitar presión circulatoria estableciendo alternativas que permitan llegar a los diferentes barrios y a los aparcamientos públicos; también garantizar un tránsito de mínimos que permita la llegada de mercancías, ambulancias, bomberos, el transporte urbano…etc.

Con las actuaciones en el Paseo ya tenemos la maniobra perfecta de distracción, de tal manera que solo se habla de esto y nos olvidamos de otras cuestiones más polémicas y preocupantes.

Así dejamos de hablar sobre los 30 millones que tenemos que pagar en sentencias. Tampoco decimos nada de que se ha esfumado el Plan Aire. Ya nadie se acuerda del jardín botánico que nos vendieron el 5 de junio. Nos anuncian sin despeinarse que nos van a colocar un tarifazo con aumento del 20% en el recibo del agua. Hay cortes de luz en muchos barrios, que de duran varias horas un día sí y otro también, y nadie se escandaliza. Nos presentan el Plan Camina cuando nuestro alcalde tiene dificultades transitorias de movilidad y no está para muchos trotes, salvo para ir a las elecciones vascas.

A esta maniobra de distracción se apuntan todos: ciudadanos, comerciantes, tertulianos, el político con el don de la ubicuidad, se forman tertulias en bares y peluquerías, se crean corrillos en las esquinas y se monta la tormenta perfecta cuyos truenos acaban por silenciar los asuntos de mayor enjundia

Y esto se consigue con unos tolditos que se los lleva el viento y con un poco de pintura que se quita con agua. ¡Qué bien pensado!