Otro modelo de ciudad

Tenemos que entender la ciudad como un organismo vivo, complejo y plural, que debe mantener una mínima coherencia en sus desarrollos, de modo que se produzca una transición amable entre el espacio público y el privado, la adecuada relación entre la altura de los edificios y la anchura de las calles, el diálogo entre las edificaciones históricas y las nuevas construcciones, la transición fluida entre barrios o el paso de la trama urbana en su contacto con el territorio.

Nuestro PGOU data del año 1998 y comenzó a revisarse en 2005. Desde ese momento se ha venido planificando con la figura de “Modificación Puntual”, de las que hasta la fecha llevamos aprobadas 69. Pero esta figura de planeamiento está pensada para pequeñas actuaciones, como su nombre indica: puntuales. No sirve para un desarrollo general al tener una visión parcial e interesada del territorio, lo que da lugar a incongruencias de planificación como cercenar futuros desarrollos, colocar usos inadecuados o desproteger zonas verdes y árboles de forma caprichosa, como los de la Plaza Vieja.

Necesitamos un nuevo PGOU que planifique nuestra ciudad a 15 o 20 años vista. Pero tenemos que partir de un análisis actualizado de nuestra realidad, totalmente transformada con la llegada hace casi un año del Covid, que contemple los efectos del cambio climático, la transformación del mercado inmobiliario hacia el sector de la rehabilitación y la regeneración del parque de viviendas, la articulación de la ciudad para la recuperación de los barrios subdesarrollados o un nuevo diseño del espacio público enfocado al uso ciudadano y a los sistemas alternativos de movilidad, entre otros aspectos. Todo ello desde un profundo y generoso debate de toda la sociedad. Solo de esta manera tendremos un Plan Urbanístico mayoritariamente aceptado y con un alto grado de complicidad, lo que será una garantía para su implantación y su éxito.

Actualmente hay un 24% de la población de la capital viviendo en condiciones de abandono, falta de comunicación y exclusión. Desde el urbanismo podemos y debemos revertir esta situación y este es uno de los grandes retos que debe plantearse el Plan General. El partido socialista tiene un proyecto de ciudad y unas propuestas de mejora para integrar definitivamente esos barrios y desarrollar un futuro para todos. Tenemos un Plan y vamos a plantearlo y enriquecerlo con la participación de todos y a ponerlo en práctica.

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